EL VOZARRÓN DE RICARDO I

agosto 31, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 31 de agosto de 2014)

Los empresarios aman a Lagos, dijo un connotado dirigente gremial hace ya una década. Quizás por lo mismo lo invitaron este año como orador estrella en Icare. Se llevó una ovación el ex presidente. En su estilo –autorreferente, autoritario, pedagógico, anecdótico, visionario- Ricardo Lagos Escobar le tiró las orejas a moros y cristianos. Nos falta mirada de largo plazo y una agenda estratégica de país, dijo. Hemos desperdiciado ocho años en materia de infraestructura vial, agregó. Estamos desaprovechando el potencial de las alianzas público-privadas, enfatizó. “Aquí no hay problema financiero, aquí falta decisión política”, remató.

El gobierno dijo no darse por aludido. El vocero Elizalde sostuvo incluso que las palabras de Lagos iban en sintonía con los esfuerzos del Ejecutivo. Pero esa es una interpretación excesivamente flexible y apologética, casi impúdica. La verdad es otra: para bien o para mal, Lagos sencillamente está en otra frecuencia respecto de los desvelos de la Nueva Mayoría. En su discurso no apareció la condena al lucro ni el fin del copago ni la promesa de universidad gratis ni la eliminación del FUT. Por el contrario, Lagos reivindicó explícitamente una forma de gobernar –típica de los tiempos de la Concertación- que el segundo mandato de Bachelet parece empecinada en evitar. Cuesta imaginarse a Quintana, Navarro, Girardi o Andrade defendiendo la política de concesiones con la energía que lo hizo Lagos esta semana.

Por lo mismo no fue raro que parte de la derecha saliera a prestarle ropa a don Ricardo. Su invitación a los grandes acuerdos y a la continuidad de las políticas públicas ahuyenta el temor a las pasadas de máquina y a las retroexcavadoras. Sin mencionar que la sensibilidad filo-derechista siempre se ha sentido más cómoda con liderazgos portentosos a-la-Lagos. Y exactamente por las mismas razones que le gustó a la derecha, le repugnó a la izquierda que rechaza el legado concertacionista. Para ellos –en palabras del comunista Julio Sarmiento, pareja de Camila Vallejo- Lagos mostró su fibra de “neoliberal trasnochado”.

Como fuere, la intervención de Lagos sirve como una especie de oxigenación temática. Los candidatos suelen tener un horizonte estrecho dadas las urgencias electorales. Por ende muchas veces tienen que bailar al ritmo de la música que la gente quiere escuchar. Bachelet es el mejor ejemplo. Su programa de gobierno no nace de sus reflexiones sino de la presión social. Ella decide montarse en ese caballo, pero no lo elige. Lagos Escobar se da el lujo de poner los temas que a él le parecen relevantes y sustanciales porque nadie lo apura: urbanismo, demografía, cambio climático, migraciones, fenómenos globales. Muchos de estos asuntos están lejos del repertorio habitual de la calle. Al chileno promedio no le quita el sueño saber “cuanto emite en gases de efecto invernadero”. Por lo mismo parece un error pensar que Ricardo I se está candidateando para el 2017. Quizás nos sea más útil su vozarrón desde ese sitial casi monárquico que le permite distinguirse con su visión de estado.

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PATRIOTISMO SOBRECALENTADO

agosto 28, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 28 de agosto de 2014) 

Fue el propio gobierno de Ollanta Humala el que le quitó el piso a la llamada “marcha patriótica” que un puñado de afiebrados ciudadanos peruanos quería emprender hasta el triángulo terrestre en disputa en la frontera con Chile. Más aun, físicamente les impidió el acceso con un nutrido contingente policial desplegado en medio del desierto. Actuó con prudencia el gobierno vecino: el asunto pudo haber pasado a mayores si la caminata continuaba hacia territorio –según nosotros- chileno.

Hace pocos días, el mismo Humala presentó una nueva pieza cartográfica que reclama para los peruanos el pedazo en disputa. Por eso se especuló que la bravata nacionalista de ayer venía alimentada desde las altas esferas de Lima. Pero es una versión que ha sido desmentida: la escuálida marcha estaba organizada desde hace un tiempo en el marco del aniversario de la reincorporación de Tacna al Perú. Nuestro ministerio de Defensa confirmó esa tesis. En efecto, es demasiado conspirativo pensar que Ollanta Humala andaba buscando un roce con saldos fatales para victimizarse y alimentar la beligerancia limítrofe. No fue así.

Por supuesto, después de avivar la cueca –o mejor dicho el valsecito peruano- el gobierno vecino se enfrentó al problema de explicarles a sus entusiastas patriotas que no estaba en condiciones de resguardar su seguridad en territorio supuestamente soberano. Paradójicamente, a favor de Humala jugó el hecho que la zona todavía esconde minas antipersonales que ponen en peligro la integridad de cualquier ser humano que se adentre en esos áridos lares. Así, el gobierno del Perú le puso paños fríos a la combativa –y algo patética- comitiva de señoras y señores embanderados hasta los dientes. Los mandó de vuelta a sus casas y se salvó así de un bochorno internacional.

El exacerbado patriotismo es una virtud dudosa, como recordaba Oscar Wilde -y como nos recuerda habitualmente el diario peruano que irónicamente se llama La Razón. A veces sobrecalienta la cabeza de individuos con ganas de figurar en gestas heroicas artificiales. Toco madera para que no aparezca ahora el grupo de chilenos preparando su caravana desde Arica.

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ROCKY PEÑAILILLO

agosto 25, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 24 de agosto de 2014) 

El ex Presidente Piñera le tocó la oreja al gobierno de Michelle Bachelet y el gobierno le contestó –a través del ministro del Interior Rodrigo Peñailillo- con una mortífera combinación de golpes al mentón. Es cierto, la respuesta pudo haber sido desproporcionada. Pero para la hinchada de la Nueva Mayoría, Peñailillo exhibió la jineta y se ganó un par de puntos por salir a defender a su administración con vehemencia.

Pedirle a Sebastián Pinera que muestre un poco más de continencia en sus críticas a su sucesora es desconocer la naturaleza del personaje. Especialmente bajo las reglas del juego presidencial en Chile. Los mandatos son tan cortos que los ex jefes de estado son usualmente candidatos para el turno siguiente apenas abandonan La Moneda. La altura y distancia que recomienda el manual de dignidad republicana en estos casos suele colisionar con las ganas incombustibles de algunos por participar de la refriega. Y por liderar a su sector, claro. Pinera huele que una eventual retirada de escena podría ser aprovechada por sus competidores en RN. Allamand y Ossandón salieron bien parados de la última CEP.

En ese estricto sentido, Peñailillo le hace un favor. Le da importancia y le mete más leña al fuego a la confrontación. Pero también lo hiere. No es Bachelet la que entra en combate verbal con Pinera. Ella está por arriba de eso. No se rebaja. Es su escudero más fiel el encargado de hacer el trabajo sucio. Porque varias de las acusaciones del ministro al ex presidente son injustas o al menos exageradas. Decir que “destruyó” la salud pública o las instituciones en general es un eslogan fácil pero poco sofisticado. Que “no cumplió en nada su agenda antidelicuencia” tampoco es 100% correcto. En su anhelo de elocuencia, el ministro podría ser más creativo y encontrar adjetivos más ajustados a la verdad. Sin embargo todo eso importa poco. No son tiempos de matices ni sutilezas. Pinera tampoco aporta mucho desde la flacidez de sus reflexiones.

Rocky Peñailillo le hizo un guiño a la barra brava pegándole al “puchinbol” favorito de la gran familia concertacionista. Se buscó un rival grande y se dio el lujo de cachetearlo desde los patios de palacio. Está por verse si eso le suma en su rol de jefe de gabinete, articulador de acuerdos y ministro en ascenso. Pinera, por su parte, no puede alegar estatus de deferencia especial en su calidad de ex presidente porque anda buscando el encontrón. Esta semana lo encontró.

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PIÑERA CONTRA LA IDEOLOGÍA

agosto 22, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 22 de agosto de 2014) 

El ex presidente Sebastián Piñera tiene una mirada crítica de los debates públicos que estamos teniendo en Chile. En una reciente intervención, reflexionó si acaso la discusión actual “tiene que ver con fomentar y fortalecer los pilares que van a hacer la diferencia en favor del crecimiento, o si bien estamos cayendo en un debate ideológico trasnochado, obsoleto… que a la larga sabemos que no nos va a conducir a ninguna parte”. Es decir, Piñera cree que la clave está en dejar masturbación mental para conducir de una buena vez el buque hacia el crecimiento económico.

No es raro que Piñera le haga el quite a la conversación teórica que funda la política pública. Su trayectoria da testimonio de una predilección por los argumentos numéricos antes que por los filosóficos. Por eso su presidencia anduvo a los tumbos cuando el movimiento estudiantil le planteó un desafío en el plano estrictamente normativo. Mientras los líderes universitarios hablaban de derechos sociales, el gobierno respondía anunciando más becas. Costó un mundo que las frecuencias discursivas se encontraran en un mismo plano. En este sentido, Piñera fue un discípulo de la escuela lavinista de la desideologización del debate. Su archiconocida desconfianza a la idea un relato o narrativa esencialmente política tuvo mucho que ver con su convicción de que lo importante es mejorar la eficiencia del estado para incrementar la calidad de vida material de las personas.

Piñera dice que el debate ideológico actual es trasnochado, obsoleto e inconducente. En efecto, los argumentos que hoy atraviesan la conversación en educación, salud o seguridad social son viejos. Por ejemplo, libertad e igualdad son dos valores que vienen enfrentándose desde hace mucho tiempo. Pero ello no es sinónimo de obsolescencia sino de vigencia. Son banderas que transmiten la manera en que los actores políticos ven el mundo y expresan la forma en la que les gustaría organizar la sociedad. Cuando la izquierda propone terminar con el financiamiento compartido para disminuir los grados de segregación social está levantando una aspiración legítima que debe ser evaluada en la misma frecuencia normativa. Del mismo modo, cuando la UDI o RN defienden la libertad de los padres de aportar una suma de dinero para obsequiarles  a sus hijos una educación de mayor calidad, están esgrimiendo un argumento válidamente ideológico. No tiene sentido negarlo.

Entiendo que el concepto de ideología haya caído en desgracia en el Chile despolitizado. Pero no estamos obligados a pensar que todas las construcciones ideológicas son necesariamente totalitarias o absolutistas. Todas las discusiones importantes revelan ciertas posiciones ideológicas. Hay algunos que prefieren que el Estado decida por nosotros lo que nos conviene mientras otros consideran que el individuo debe ser libre para equivocarse cuantas veces quiera. A los primeros se les llama paternalistas, a los segundos libertarios. Hay algunos que piensan que los buenos alumnos deben abandonar su lugar de origen para explotar al máximo sus capacidades en entornos más exigentes, mientras otros promueven sistemas donde todos los alumnos progresen en conjunto. El valor rector de los primeros es la meritocracia y el de los segundos es la inclusión. Clivajes como estos hay decenas y sencillamente no es cierto, como manifestó Piñera, que no conduzcan a ninguna parte. Son útiles porque ayudan a mapear la estructura ideológica de la sociedad y a identificar los principios que estructuran la convivencia. No es intelectualmente honesto pensar que sólo el adversario ocupa una posición en este mapa.

Cuestión distinta es el dogmatismo, que básicamente implica aferrarse a una creencia con independencia de la evidencia o de buenas razones que la sostengan. Todas las posiciones ideológicas tienen algo de dogmáticas. Para pulir ese elemento indeseable, las democracias perfeccionan reglas de deliberación y razón pública, donde el consenso y el acuerdo son herramientas siempre disponibles.

Es cierto que a Sebastián Piñera y a la derecha en general le conviene que el debate vuelva a centrarse en el crecimiento económico. Es una cancha en la que suelen exhibir buenos rendimientos. Tras conocerse los magros resultados del último IMACEC, el cientista político Patricio Navia ironizó con que el lema aliancista ya estaba listo pensando en 2017: “Para volver a crecer”. Tiene razón: una eventual mala performance de Bachelet en áreas sensibles como empleo puede gatillar en parte importante de la población el deseo del retorno de Piñera. Pero el hecho que a la derecha y a su principal figura les favorezca la instalación de dicho eje semántico en la discusión pública no implica que los temas que actualmente copan la agenda sean irrelevantes, trasnochados u obsoletos. Muy por el contrario. Quizás sólo revelan que a él no le acomodan.  

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http://www.capital.cl/opinion/2014/08/22/090822-pinera-contra-la-ideologia

ADIÓS AL BINOMINAL

agosto 17, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 17 de agosto de 2014) 

A muchas personas les revienta la idea de tener que gastar más plata del erario público en financiar parlamentarios adicionales. Es comprensible: la imagen de nuestros políticos no es la mejor. No sería raro que la queja de la UDI ante el proyecto que se aprobó esta semana en la Cámara de Diputados encuentre oídos en diversos sectores de la población. En vez de mejorar la salud o las pensiones, dicen en el gremialismo, el gobierno estaría empecinado en aquello que don Joaquín Lavín llamaba las “peleas políticas”.

Si bien esta mirada tiene algo de sentido común, cuando vemos la película completa es equivocada por varias razones. Es posible que aumentar de 120 a 155 diputados y de 38 a 50 senadores pueda significarle un costo adicional al estado. Últimamente desde La Moneda se ha dicho que el presupuesto será el mismo. Ojalá que el desembolso de recursos no sea mayor, por cierto. Pero ese no es el punto. Para que la democracia funcione bien sus instituciones tienen que gozar de cierta legitimidad y el sistema binominal actual –instaurado en dictadura- no pasa la prueba de la blancura.

¿Pudo aprobarse un proyecto distinto conservando el mismo número de congresistas? Teóricamente, sí. En la práctica, imposible. ¿Por qué? Porque los actuales honorables jamás aprobarían un proyecto que –por bueno que sea- pueda poner en riesgo su reelección. A todos nos gusta hablar de competencia, pero cuando la amenaza es muy grande casi siempre pensamos en asegurarnos. ¿Usted no juega a los dados con su estabilidad laboral? Los parlamentarios tampoco. Subir el número de habitantes del edificio legislativo de Valparaíso era la única salida factible.

Por eso lo invito a ver el vaso medio lleno. El proyecto aprobado no es perfecto, pero tiene algunas virtudes dignas de destacar. Primero, puede destrabar el empate ficticio que arroja el binominal, con resultados más proporcionales a la preferencia efectiva de las y los chilenos. Segundo, viene con una disposición que debería aumentar la presencia femenina en el Congreso. Tercero, corrige parcialmente la ridícula sub-representación de las regiones más pobladas del país. Cuarto, podría oxigenar el mapa político al cual nos condenó el plebiscito de 1988. Al aparecer nuevos actores con posibilidades reales de ser electos en distritos de mayor magnitud también se abre la posibilidad de nuevas alianzas y nuevos espacios ideológicos que hoy no son factibles. En una de esas florece una opción de centro. Quinto, no es menor que el proyecto haya sido aprobado con el concurso de Amplitud y diputados RN. Este no es un capricho de la izquierda. Mucha agua se juntó en esta piscina, durante muchos años.

Falta todavía el Senado. Es muy pronto para cantar victoria. Pero por primera vez parece que la cosa va en serio. Enhorabuena.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-08-17&NewsID=284695&BodyID=0&PaginaId=15

¿UN HÉROE PARA LA DERECHA?

agosto 10, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 10 de agosto de 2014)

Afortunadamente duró poco la angustia para sus familiares, amigos y correligionarios. En cuestión de horas se resolvió la detención del dirigente juvenil de la UDI Felipe Cuevas en Venezuela, quien ya está de regreso en suelo chileno. El susto que recorrió al gremialismo fue sincero: el régimen de Nicolás Maduro no es particularmente garantista ni delicado de trato con su disidencia. Se pensó –y se dijo- que Cuevas había sido detenido por la policía política de Caracas en señal de venganza por el apoyo que la UDI entregaba a la oposición de ese país. En efecto, Cuevas realizaba una visita que incluía entrevistas con importantes líderes anti-chavistas, incluyendo hasta un clásico y campañero puerta a puerta.

Sin embargo la explicación oficial que entregó la embajada chilena en Venezuela fue distinta. El recientemente electo presidente de la juventud UDI habría tomado fotografías en un lugar prohibido (específicamente un recinto de inteligencia militar, hasta donde habría llegado para ponerse en contacto con universitarios privados de libertad). ¿Cambia la historia si la versión oficial es cierta? Posiblemente: Cuevas no habría sido arrestado por pensar distinto y por tanto no sería un preso político ni mucho menos. Habría cometido una imprudencia que se castiga en muchas partes del mundo, Chile entre ellas. Al no acreditar su identidad –Cuevas se encontraba sin pasaporte en el momento- los funcionarios procedieron a su detención. La épica del mártir de la libertad de expresión queda bastante desteñida.

Sin embargo la UDI no se contenta con su liberación. Ha dicho que seguirá presionando a través de los canales diplomáticos hasta obtener una respuesta satisfactoria*. Puede ser de mal gusto insinuarlo, pero a su partido le conviene sacar el jugo al affaire Cuevas. Hasta hace dos días era un dirigente anónimo conocido en su casa y en la sede de calle Suecia (vía Twitter, el ex ministro Andrés Chadwick pidió originalmente la liberación de Felipe “Valenzuela”). Hoy su nombre y su rostro aparecen en todos los diarios. Su desgracia –ya sea fruto de la torpeza o de la persecución política- puede transformarse en bendición: a la derecha no le sobran las figuras jóvenes populares y de alcance nacional. Es muy temprano para saberlo, pero sería raro que después de este episodio Felipe Cuevas quiera conservar un bajo perfil. Maquiavelo decía que para triunfar en política se necesitaba una combinación entre oportunidad y talento. Sin quererlo, los paranoicos hermanos venezolanos le dieron lo primero. Ahora hay que ver si tiene lo segundo.

Una reflexión final: Cierta izquierda festinó con el infortunio del chileno recordando que la derecha fue cómplice de las desapariciones en tiempos de Pinochet. Lo bueno es que esa mezquina actitud fue marginal. La mayoría de los partidos y actores políticos relevantes -incluido el gobierno- solidarizaron con la UDI y eso es importante de destacar.

*Con posterioridad al envío de esta columna, el propio Cuevas desmintió ligeramente la versión oficial. Reafirmó que la detención fue política y negó estar sacando fotos pues no traía su teléfono celular. También, a través de las redes sociales, me han informado que la Cédula de Identidad chilena -que Cuevas sí portaba- tiene la misma validez para acreditar identidad que el pasaporte, al menos dentro de Sudamérica. Si esto es correcto, tanto la policía venezolana como la propia embajada chilena cometieron un error. 

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-08-10&NewsID=284108&BodyID=0&PaginaId=12

LA DOCTRINA GUTENBERG

agosto 8, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 8 de agosto de 2014) 

Gutenberg Martínez ha vuelto. Quizás nunca se fue, pero la alta votación que obtuvo en la reciente elección de consejeros nacionales de la Democracia Cristiana le granjeó la tribuna mediática necesaria para decir un par de verdades. O al menos, lo que para parte importante de la familia DC son verdades.

Primero, Martínez transmite la importancia de reafirmar la identidad del mundo democratacristiano dentro de la Nueva Mayoría. Algunos temen que el entusiasmo bacheletista de la disidencia –Rincón, Pizarro, Cornejo, Provoste y compañía- pueda terminar por difuminar los contornos propios. Está fresco el amargo recuerdo de los miles de camaradas que optaron por la candidata socialista Michelle Bachelet en lugar de Claudio Orrego en las primarias. Gutenberg, en alianza con el timonel Ignacio Walker, está de regreso para picanear el amor propio del falangismo.

A renglón seguido, el mensaje de Gutenberg apunta a conservar los equilibrios políticos al interior de la coalición oficialista. “No puede haber hegemonías de unos sobre otros”, ha dicho. Lamentablemente en este punto los deseos contrastan con la realidad. Como ha sugerido con asertiva acidez Pepe Auth “la DC ve con nostalgia su relevancia de antaño”. Los noventa quedaron en el pasado y a la otrora poderosa tienda de Aylwin, Frei y Valdés hoy no le queda otra que resignarse a un papel secundario. Era una decadencia política previsible, pero no por previsible se hace más fácil de digerir.

Gutenberg Martínez ha insistido en la necesidad de preservar la idea de “un acuerdo entre dos mundos”, refiriéndose al humanismo cristiano que ellos representan y al humanismo laico que representaría el bloque PS-PPD. Pero es un error de diagnóstico estimar que la Nueva Mayoría está fundada sobre ese equitativo (y anticuado) acuerdo. Aquella fue la fórmula para derrotar a Pinochet y conducir la transición. El regreso de Bachelet a La Moneda, en cambio, se cimentó sobre la absorción y cooptación de las demandas del llamado movimiento social que asoló al gobierno de Piñera. ¿O acaso los elementos centrales del programa –como nueva Constitución, fin al lucro o gratuidad universitaria- provienen de alguna reflexión emanada, compartida y masticada por la vieja elite concertacionista?

La DC se resiste a ser “el vagón de cola” del oficialismo. Es la expresión de un deseo legítimo. Gutenberg tiene un punto: las alianzas políticas exitosas y sustentables son de mayorías, y en Chile la mayoría se consigue sumando centro e izquierda. La pregunta relevante es si acaso la DC puede hacer algo real –y  no sólo expresar un deseo- para no convertirse en comparsa. Y más importante aún, si acaso una coalición de izquierda progresista (sin la DC) no tendría por sí misma las herramientas necesarias para configurar en el futuro próximo una mayoría política, programática y electoral. No es una idea descabellada, si finalmente es cierto eso que en Chile el eje se corrió hacia la izquierda.

Quizás en un arrebato auto-profético, Martínez ha señalado que “la Nueva Mayoría es un acuerdo político-programático que tiene fecha de caducidad”. Para graficar la idea, añade que no hay nada firmado sobre enfrentar las futuras presidenciales en forma unitaria. Pero cuesta imaginarse a la DC en otra parte, al menos mientras la generación que padeció la dictadura siga activa y consciente. El problema del lote de Walker es similar al de Andrés Velasco: si bien tienen puntos de acuerdo con una parte razonable de la derecha, no se visualizan a sí mismos compartiendo pacto con aquellos que Piñera bautizó como “cómplices pasivos” de la dictadura. Es enteramente comprensible. Difícil dilema: seguir aguantando estoicamente las bravuconerías que obsequian parlamentarios como Fidel Espinoza, o hacer de tripas corazón para conversar con RN y la UDI.

Lo más probable es que la sangre no llegue al río. Las altas esferas de La Moneda tomarán nota del berrinche del “Gute” y optarán por una estrategia de paños fríos. Lo anterior incluye tomar un poco más en serio las objeciones de la DC –especialmente para la discusión educacional, campo donde los expertos de la falange han sido muy críticos- y tener más delicadeza en el trato a sus cuadros burocráticos. Porque no toda la bronca de la DC es ideológica o afectiva. Es también administrativa y funcionaria. No olvidemos que se trata de un partido acostumbrado a operar en las redes del Estado. Por primera vez en mucho tiempo esos cuadros están siendo desplazados por la influencia de caciques de otros partidos. Dicen que muchos de ellos votaron por Bachelet para recuperar la pega. Hoy no están tan seguros de haber hecho la inversión correcta.

Como dice el propio Gutenberg, “veremos qué pasa”.

Link: http://www.capital.cl/opinion/2014/08/08/070844-la-doctrina-gutenberg

¿CRUZ-COKE ALCALDE?

agosto 4, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 3 de agosto de 2014)

¿Se imagina a Luciano Cruz Coke como alcalde de Providencia o Santiago? Bueno, al menos esa es la intención que ha declarado Evópoli, el movimiento político al cual pertenece el conocido actor y ex ministro de Cultura, que el año pasado vio frustrada su incursión senatorial en Antofagasta por una inhabilidad decretada por el Tribunal Calificador de Elecciones. Cruz Coke es sólo uno de los nombres que baraja este proto-partido, que también pretende postular otros ex ministros de Sebastián Piñera como Pedro Pablo Errázuriz, Felipe Morandé y Roberto Ampuero entre otros.

Aunque faltan más de dos años para las próximas municipales, Evópoli hace lo correcto al anunciar tempranamente sus intenciones. Hasta ahora cuenta con un solitario diputado (Felipe Kast por Santiago Centro), pero si obtiene un buen resultado en 2016 su posición negociadora mejora respecto a la presidencial y parlamentaria de 2017. Como los buenos resultados no caen del cielo, hay que empezar a trabajar lo antes posible en las respectivas comunas.

Sus hermanos grandes –RN y la UDI- no se quedarán de brazos cruzados. No olvidan el descalabro de las municipales 2012, que para muchos constituyó la antesala del pésimo resultado que obtuvieron al año siguiente. Fue justamente en aquellas municipales donde perdieron reductos emblemáticos como Providencia y Santiago. La idea es recuperarlos para iniciar la reconstrucción electoral y política de la oposición. La UDI siente una responsabilidad mayor: Labbé y Zalaquett eran alcaldes de sus filas y en ambos casos anticipaban una victoria que no llegó. RN también huele la oportunidad. Al menos en Providencia tienen una concejala que no le hace asco al desafío. La misma intención de competir ha manifestado el colectivo Amplitud que lidera la senadora Lily Pérez. Una vez más, Providencia y Santiago aparecen en el listado de objetivos.

Lo realmente interesante entre tanta declaración de ambiciones edilicias en la derecha sería observar la disposición a participar de mecanismos internos para que la selección de sus candidatos sea enteramente democrática. En las municipales 2012 pecaron de soberbia e ingenuidad a la vez. Terminaron cediendo importantes comunas como La Reina o Recoleta al no ser capaces de promover candidaturas únicas que concentraran los votos del sector. No hay mejor estrategia en sistemas mayoritarios donde gana el que saca un voto más que el segundo. Por lo demás, la evidencia del 2012 indica que los ganadores de primarias casi siempre salieron fortalecidos y obtuvieron buenos resultados en la elección general. Sin ir más lejos, Josefa Errázuriz en Providencia y Carolina Tohá en Santiago pasaron por procesos de primarias antes de ganar sus respectivos sillones. Es bueno echar a correr la bolita, irse a trabajar a terreno y empaparse de los problemas locales. Pero es mejor cuando va acompañado de una cultura democrática interna que anticipe una selección de candidatos transparente, competitiva y participativa.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-08-03&NewsID=283511&BodyID=0&PaginaId=13

Sobre el Orgullo Ateo

agosto 3, 2014

(Carta publicada en El Mercurio del 3 de agosto de 2014) 

Señor Director: 

En su carta del día sábado, el filósofo Juan de Dios Vial Larraín incurre en algunos errores sobre el pensamiento ateo que me parece prudente rectificar.

Vial Larraín sugiere que no podría existir tal cosa como un “orgullo ateo” puesto que grandes pensadores a lo largo de la historia –a los que incluso denomina santos- han optado por situarse entre la fe y la duda, las que serían compatibles e incluso mutuamente necesarias. Pero Vial Larraín ignora que el ateo reflexivo no ha abandonado por completo la duda. Siempre habrá espacio para ella en la medida que no exista evidencia disponible y concluyente contra la existencia de una dimensión sobrenatural. Lo que planteamos como ateos es que las grandes preguntas que han angustiado a la humanidad desde sus orígenes –de dónde venimos, hacia dónde vamos, cómo vivir una vida moral- pueden ser hoy mejor respondidas desde una perspectiva naturalista, inmanente, humanista y secular con plausible prescindencia de la idea de Dios.

Por eso tampoco es cierto que el nuevo ateísmo –al cual Vial Larraín califica de “descarrilamiento”- sea una mera repetición de argumentos metafísicos y filosóficos del pasado. El paradigma evolucionario y la síntesis darwiniana del siglo XX aportan nuevos elementos para reforzar la posición atea y ponen en serios aprietos a los viejos argumentos religiosos.

Finalmente, el desdén implícito que transmite el profesor Vial Larraín hacia los no creyentes termina por concederle el punto a la columna de Agustín Squella: en un país mayoritariamente católico, es natural que los ateos busquen espacios de autoafirmación intelectual  e identitaria. De eso se trata el “orgullo ateo”: de celebrar una rica perspectiva sobre la experiencia humana que no tiene por qué sentirse menos que las tradiciones religiosas. 

Cristóbal Bellolio B.

Escuela de Gobierno

Universidad Adolfo Ibáñez

Link: http://www.elmercurio.com/blogs/2014/08/03/24037/Sobre-el-orgullo-ateo.aspx

UNA MEJOR ANALOGÍA PARA EYZAGUIRRE

julio 29, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 25 de julio de 2014) 

Controvertida analogía fue la que usó el ministro de educación para ilustrar su visión sobre  el sistema escolar chileno. Nicolás Eyzaguirre sostuvo que para igualar la cancha entre distintos actores, unos de los cuales corren descalzos y otros en patines, primero había que bajar a los segundos de sus patines. Como era enteramente previsible, la oposición salió a fustigar la teoría de los patines. Casi todos observaron que se funda sobre una ideología que busca “igualar hacia abajo”. Este es un temor histórico de la derecha y hasta cierto punto del mundo liberal: ¿por qué no dejamos que cada uno corra lo más veloz que pueda sin que el Estado nos obligue a todos a correr al mismo ritmo? ¿Por qué no invertimos en patines para los descalzos de tal manera que todos puedan apurar el tranco? Ambas son preguntas legítimas y la analogía de Eyzaguirre no captura las particularidades del problema.

Después de escuchar al ministro, la presidenta de la Sociedad de Instrucción Primaria Patricia Matte dijo haber quedado “epatada” por la falta de calle de Eyzaguirre. Como yo me eduqué en mismo colegio del ministro y no entiendo mucho de patines, asumo que también carezco de la calle. Pero lo que sí tengo es bastante experiencia en conciertos y recitales. A partir de esa experiencia me gustaría proponerle al ministro una analogía alternativa.

Las localidades de un estadio o teatro suelen tener diferencias de precio asociadas principalmente a la visibilidad del espectáculo. Las galerías son más baratas que las tribunas laterales, por ejemplo. Lo más interesante, sin embargo, ocurre en cancha. En la mayoría de los shows que he asistido, la cancha tiene un precio único. A pesar de ello, inevitablemente algunos tendrán el escenario más cerca que otros. Pero esa cercanía no está mediada por el dinero sino por el fanatismo de los que llegaron más temprano o tienen más capacidad de aguantar los empujones. Digamos que ése es el esfuerzo.

Hace algunos años atrás descubrí que en algunos conciertos las canchas también admitían subdivisiones. En un recital que esperé por mucho tiempo y al cual llegué con bastante tiempo de anticipación, tuve que conformarme con ver a mis ídolos desde la mitad de la cancha porque toda la primera parte estaba dedicada a secciones vip, gold, silver, platinium o diamante. Me invadió el resentimiento: ¿por qué esos señores podían llegar 5 minutos antes del primer acorde y sentarse frente al vocalista, impidiendo que yo (con miopía y apenas un metro setenta) pudiera verlos más de cerca? La respuesta era sencilla: ellos habían pagado por una mejor posición.

La analogía de los recitales es mejor que la de los patines porque es imposible darles a todos los asistentes a cancha una entrada en el vip (como quiere la derecha con los patines). Como el espacio es limitado, cada box preferencial en la parte delantera de la cancha implica perjudicar la visión de los que están más atrás. La pregunta relevante que el movimiento social de los últimos años nos invita a hacernos es si acaso hay lugares –como la cancha en los recitales- que por su naturaleza no deben adjudicarse según capacidad de pago. La cancha era hasta hace poco un espacio democrático e igualitario por definición. Para algunas productoras dejó de serlo. La misma reflexión vale para educación: ¿dejaremos que la capacidad de pago de algunos asegure una mejor posición de partida o limitaremos el efecto diferenciador del dinero para que nadie pueda comprar los asientos del frente?

No pretendo que la analogía sea invencible. Podría sugerirse que los asistentes a cancha no están realmente en condiciones igualitarias: los más fuertes tienen siempre más posibilidades de llegar hasta el escenario pegando codazos (este ha sido tradicionalmente un problema para las mujeres de la gran familia del rock n’ roll). También se podría contraargumentar señalando que llegar temprano no mide fanatismo sino tiempo libre. Algunos sencillamente no pueden escapar del trabajo. Para todos estos casos, podría añadirse, es el dinero el que mejor refleja el fanatismo: están dispuestos a pagar mucho más para evitar quedar al fondo de la cancha viendo el escenario como un punto distante. Parecido a lo que hacen los padres al retirar a sus hijos del liceo municipal para matricularlos en un particular subvencionado con copago.

Me parece que éste es el meollo del asunto. El espíritu de la reforma de Eyzaguirre no es la igualación hacia abajo. Sostener eso es injusto. Es limitar la capacidad de obtener mejores condiciones pagando por ellas. Efectivamente eso puede traducirse en una limitación de la libertad de disponer de los bienes propios. A fin de cuentas, ¿por qué no puedo pagar más y asegurar una butaca en el vip? La respuesta del gobierno debe persuadirnos de que hay espacios –como la cancha en los recitales- que no pueden segregarse porque de hacerlo traicionarían su naturaleza. Su dificultad política es que culturalmente nos hemos acostumbrado en las últimas décadas a ejercer nuestro derecho a poner más plata para acceder a mejores condiciones. Tanto en los conciertos como en la vida.

Link: http://www.capital.cl/opinion/2014/07/25/080725-una-mejor-analogia-para-eyzaguirre


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