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El sábado en la mañana acompañamos, junto a mi eterno camarada Cristóbal Hahn, a Cristina Bitar en su exposición ante varias decenas de renunciados democratacristianos devotos del senador Zaldívar. En efecto, eran distinguibles varias cabelleras colorinas. El público, hay que decirlo, distaba de ser sangre nueva. Más bien se trataba de adultos mayores con sobrepeso y una que otra señora muy digna y falangista hasta la muerte. Junto a Independientes en Red, ocupaba la testera nuestro admirado Teo Valenzuela (a nombre de ChilePrimero), el elocuente profesor Gonzalo Rovira (PC) y un desterrado radical bueno pa’ la talla cuyo nombre no retuve.
Les presento a continuación un compendio de las 6 ideas centrales que quisimos destacar en la ocasión, sobre el escenario político, sobre la viabilidad de las alianzas, sobre la vigencia del discurso socialcristiano:
1. Sostuvimos una primera idea madre: El reordenamiento del mapa político es un hecho insoslayable. Esto quiere decir que ya no hay vuelta atrás, que esto no es casualidad ni coincidencia, que es un proceso que venía incubándose. Ahora toca, parafraseando a Machado, hacerse camino al andar.
2. No hay que estar pensando a estas alturas en los beneficios y costos electorales, hay que estar pensando en el bien de Chile. Los resultados llegarán solos, si la ciudadanía percibe una alternativa nueva, sana, limpia, sincera. Esta rebelión parlamentaria puede ser un triste episodio de corta duración si nos quedamos en la farándula y la superficialidad, pero puede ser también un momento fundacional si los distintos actores trabajan con la mirada puesta en el largo plazo (como dice nuestro propio manifiesto, lo importante antes que lo urgente).
3. No estamos renegando de la política ni desconocemos el valor de los partidos. Estamos diciendo otra cosa: Que la estructura de división política heredada del plebiscito del ‘88 ya no representa a los chilenos, en especial a las nuevas generaciones. Por lo mismo ya no es sustentable en el tiempo, y hay que hacer algo al respecto.
4. Juntos somos más valientes. Podemos superar la incertidumbre y la desorientación si hay más “de nosotros” en la cancha. Esto es también un llamado a la acción: No nos quedemos pasmados pensando cuán rentable fue salirse del establishment político; Trabajemos para rentabilizarla.
5. Hicimos un llamado a desdramatizar el acuerdo por las mesas del Senado y la Cámara. Para IR, se trata de un instrumento, una herramienta, que si bien es necesaria para combatir cierto grado de soberbia e intolerancia en la Concertación y evidentemente es útil para evitar el estancamiento, no es un fin en sí mismo.
6. Están “pasando cosas” en la sociedad chilena. Hay más plata, hay más oportunidades, hay nuevos hábitos y costumbres propias del siglo XXI. Eso se ve en la calle, en los liceos, en los carretes juveniles, en la Web. La clase política tiene que dejar de mirarse el ombligo, porque lo que pasa en el Congreso no lo es todo; Hay que volver a mirar lo que ocurre en el Chile real, para luego revisar la vigencia del discurso socialcristiano. Esto va mucho más allá del debate por el lucro. La actualización del mensaje cristiano en política requiere de una reflexión profunda y espiritual. Eso se echa de menos en la DC de nuestros días. Esa es la verdadera transformación, el verdadero desafío que enfrenta este grupo disidente, que se autodefine socialcristiano. Esa debería ser la primerísima invitación: ¿Qué relación quieren tener con la globalización, con el medioambiente, con los espacios urbanos, con la tecnología y las comunicaciones, con la diversidad y el multiculturalismo? ¿Se van a omitir esas respuestas, se van a contestar con los viejos moldes reaccionarios, o se van a enfrentar con audacia y esperanza?
Al finalizar, la Cristina ofreció la amistad cívica de Independientes en Red, recordándole a la audiencia que la política es sensible a los gestos y demostraciones de confianza y afecto. No hay alianzas siniestras ni pactos electorales. Sí un acercamiento legítimo (el mismo que hemos tenido con muchos grupos y sectores de todo el arco iris), una disposición positiva y entusiasta, quizás hasta un acto de fe. Pero no deja de ser llamativo el alto grado de coincidencias programáticas que notamos en el discurso de independientes de lado y lado. ¿Podrá ser el inicio de algo? Nos seguimos haciendo camino al andar…





