ALEUY, EL LOBO DE BACHELET

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 23 de febrero de 2014)

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Es una escena inmortal de la cinematografía pop: tocan el timbre de la casa del personaje de Quentin Tarantino. Abre la puerta y ahí está Harvey Keitel, quien se presenta como Mr. Wolf, (el Lobo). “Yo resuelvo problemas”, agrega. El problema está en el garaje, donde un auto contiene un cadáver cuyos sesos explotaron de un balazo. Los pedacitos de cráneo están esparcidos por todos lados. Vincent Vega (John Travolta) y Jules Winnfield (Samuel L. Jackson) exhiben en sus trajes restos de sangre. Esperan instrucciones. El Lobo no hace magia. Echa un vistazo, hace preguntas y luego les explica paso a paso lo que deben hacer. No pide por favor. A fin de cuentas ese es el trabajo de este personaje de “Pulp Fiction”: resolver problemas.

La acontecida designación de las nuevas autoridades ha sido también un problema nacional. A la renuncia de una subsecretaria se sumarían dos o tres bajas. Tienen los papeles manchados ante los ojos de la opinión pública. El ministro de Interior Rodrigo Peñailillo –el Travolta de la historia- no habría hecho bien la pega de chequear los antecedentes de los postulantes. Al menos eso es lo que se dice en el seno de los partidos que componen la Nueva Mayoría. Sin embargo partió de vacaciones. No se quedó a arreglar el entuerto. Le encargaron esa tarea al Mahmud Francisco Aleuy, el Lobo del bacheletismo.

El subsecretario Aleuy se sentó, tomó los papeles y procedió cautelosamente a re-chequear la pertinencia de los nombramientos. Tampoco hace magia: se trata de mirar mejor si tienen asuntos pendientes con la justicia, si están morosos de alguna deuda indecorosa, si tienen alguna historia personal oculta. También ordenó a los involucrados cerrar el pico. Su función es bajarle el perfil a la controversia y preparar el escenario para dar vuelta la página. Se espera que tenga todo listo para que sea Michelle Bachelet quien pida las renuncias respectivas. Para que parezca que todavía tiene las riendas, después que el incómodo episodio Peirano sugiriera lo contrario. Aleuy es perfecto para estos azares: es un zorro viejo de la política con olfato afinado y hermético como una tumba. Sabemos que esta última cualidad es especialmente valorada en el reservado entorno de la Presidenta, quien además comparte con Aleuy la misma tendencia al interior del Partido Socialista.

La pregunta es si acaso es perfecto para Peñailillo, que en teoría es su jefe. No debe ser fácil tener un subordinado como Aleuy. Es cierto que puede cuidarte las espaldas y resolverte los problemas. Puede ser también una especie de padrino y mentor. Pero si la dinámica es constante y el segundo a bordo es eficiente, se transforma en potencial candidato a quedarse con el primer puesto. Especialmente si los partidos deciden quitarle el piso al joven ministro de Interior para notificarle a la Presidenta que ella no se manda sola y que para la próxima los consulte antes de hacer designaciones claves.

El Lobo Aleuy hizo su primer trabajo. A partir de mañana veremos qué tan limpia quedó la casa de Michelle.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-02-23&NewsID=259626&BodyID=0&PaginaId=25

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