BACHELET, LA ANSIEDAD CONSTITUYENTE Y EL CATECISMO DE LOS PATRIOTAS

mayo 27, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador del 27 de mayo de 2015)

En el reciente mensaje del 21 de mayo, la Presidenta Michelle Bachelet invocó el espíritu de los padres de patria para fundar su posición en torno a la cuestión constituyente. Citando al fraile Camilo Henríquez, recordó que los pueblos tienen el derecho de revisar su herencia constitucional, pues “una generación no puede sujetar irrevocablemente a sus leyes a las generaciones futuras”. Es una idea que ya había esbozado Kant para caracterizar la Ilustración e incluso Jefferson para explicar que las constituciones debían tener una vigencia limitada pues operaban como las deudas (no se puede obligar a los hijos a pagar las de los padres).

De acuerdo a esto, las generaciones que van entrando a la discusión pública se reservan el derecho de preguntarse si acaso un nuevo momento constitucional es pertinente o recomendable. Cuando la respuesta es negativa, se acepta la herencia y se ratifica la ley fundamental, la que se entiende para todos los efectos como propia. Es lo que ocurre en la mayoría de los casos. Sin embargo, a veces la respuesta es positiva porque las nuevas generaciones rechazan –total o parcialmente- el legado político-constitucional de sus antecesores. Cuando el repudio es total, procede no sólo un momento constitucional sino constituyente. Ese pareciera ser el escenario en el que nos encontramos. El debate acerca de la necesidad de un nuevo texto constitucional está más o menos zanjado (con la previsible resistencia de la UDI, por cierto). En cambio, la pregunta acerca de cómo redactar la nueva constitución sigue estando abierta y en ese campo cabe una razonable diversidad de legítimas opiniones.

El punto de esta columna es sencillo: si Bachelet quiere ser realmente fiel al espíritu de las palabras de Camilo Henríquez, debe sacudirse la ansiedad constituyente de la Nueva Mayoría. Es una paradoja, pues la Presidenta ganó con un programa que prometía nueva constitución. Sin embargo, apurarse en redactar un nuevo texto a través de una comisión de expertos o del Congreso Nacional –para que alcance a estampar su firma y no ser menos que Lagos- implicaría burlar la tesis generacional del “Catecismo de los Patriotas”.

¿Cómo aplicar esta tesis al debate actual? Pensemos que Chile tuvo un primer momento constituyente-constitucional entre  el hito original de 1980 y los ajustes de 1989. De aquí emergió el legado institucional de Pinochet, incluyendo la cincuentena de importantes reformas que la dictadura negoció con la Concertación justo antes de entregar el poder (las que fueron ratificadas en un referéndum que practicamente todos lo sectores llamaron a aprobar). En 2005 tuvimos un segundo momento constitucional, que Lagos quiso hacer aparecer como políticamente constituyente. También fue fruto de arduas negociaciones entre Alianza y Concertación. Diez años más tarde, entramos en lo que algunos han llamado un tercer momento constitucional –reconocido incluso en el programa de gobierno que preparó Andrés Allamand. Mi intuición, siguiendo la tesis del cura Henríquez, es que la misma generación que condujo los dos momentos constitucionales anteriores está inhabilitada para conducir el tercero, especialmente si uno de los objetivos del proceso es darle inicio en forma verosímil a un nuevo ciclo histórico-político.

El caso de Allamand es ilustrativo. Fue importante articulador de los acuerdos por la democracia en los ochenta; protagonista de la transición en los noventa; impulsor de varias modificaciones constitucionales en 1997 que finalmente vieron la luz en 2005 (como la eliminación de los senadores designados); y hoy tiene asegurado un escaño en el Senado hasta 2022. Piense ahora en Ricardo Lagos: llamó a votar a favor de las reformas de 1989, fue la estrella del proceso de 2005 y ahora dirige una plataforma digital (“Tu Constitución”) que le permite seguir vigente en el debate. O en Andrés Zaldívar, que ocupaba la presidencia de la DC en 1989 y que tuvo la responsabilidad de aprobar las reformas de 2005 desde su sillón senatorial. Hoy sigue en el Senado. Si el tercer momento constitucional-constituyente pasa por sus manos en el actual Congreso, no se puede decir realmente que una nueva generación está revisando la herencia constitucional de sus padres. Es básicamente la misma: aquella que se organiza políticamente en dos grandes coaliciones cuya estructura divisoria encuentra su hito originario en el plebiscito de 1988.

Quiéralo o no, Michelle Bachelet pertenece a esa misma cohorte. Por lo anterior, la única forma coherente de abrazar las ideas de Camilo Henríquez sería dotar al proceso constituyente de las herramientas institucionales necesarias para que la generación post transición se haga cargo de concluir la operación en el próximo período. En el Congreso actual su representación es marginal. Nuevos movimientos como Evópoli, Revolución Democrática o la Izquierda Autónoma tienen apenas un diputado cada uno. El PRO de Marco Enríquez o Fuerza Pública de Velasco ni siquiera tienen. Los procesos de renovación interna de los partidos tradicionales han sido más dificultosos de lo pensado. En consecuencia, lo recomendable es darles tiempo para que incrementen su poder negociador no sólo dentro del Congreso sino que también fuera de él.

La presidenta está en lo correcto cuando señala que el proceso constituyente requiere de un amplio acuerdo político. Pero siguiendo la tesis generacional que ella misma puso sobre la mesa, dicho acuerdo sería más sustentable si se suscribe a lo largo del interesante espectro ideológico de la generación post transición. Si en cambio recae sobre la misma generación que ya protagonizó los dos momentos constitucionales anteriores, no deberíamos extrañarnos si en unos años más comenzamos a plantearnos la necesidad de un cuarto momento auténticamente constituyente y refundacional. A fin de cuentas, las reglas constitucionales acordadas se aplicarán en el ciclo vital de los que vienen de entrada y no sobre los que van de salida.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2015/05/27/bachelet-la-ansiedad-constituyente-y-el-catecismo-de-los-patriotas-2/

LA VENGANZA DEL COBRADOR DE IMPUESTOS

mayo 24, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 24 de mayo de 2015)

En una reciente entrevista, el ex director del SII Michel Jorrat confirma lo que ya era un secreto a voces: que recibió presiones del ministerio del Interior –encabezado por Rodrigo Peñailillo- para que no siguieran investigando el caso SQM. ¿Por qué? Porque personeros de la Nueva Mayoría y la propia campaña bacheletista –incluido Peñailillo- aparecían entre los involucrados en potenciales delitos tributarios. Si la versión de Jorrat es ajustada a la realidad, quiere decir que desde el gobierno le avivaron la cueca al SII cuando era la UDI la que estaba con la soga al cuello por las platas de Penta, pero le quisieron poner freno a su celo inquisitivo cuando llegó la hora de medirlos a ellos con la misma rigurosa vara.

Algunos creen que Jorrat rompió los códigos de la política. Que cuando te toca pagar, hay que morir en la rueda. Que no hay lugar para sanguchitos de palta. A fin de cuentas su confesión no afecta sólo a Peñailillo, sino que obliga a las actuales autoridades de La Moneda a salir a defender el honor del gobierno. Por eso Burgos y compañía se apuraron a cuestionar la veracidad del testimonio de Jorrat.

Pero Jorrat es un animal herido. Tiene rabia porque lo metieron en una operación que le costó el puesto, además de ponerle abrupto fin a las positivas transformaciones que encabezaba en el SII. Ahora le interesa rehabilitar su nombre frente a la opinión pública, para que ésta finalmente entienda que él nunca estuvo en el bando de los malos sino en el de los buenos. Es difícil exigirle lealtad a una persona en sus atribuladas circunstancias -que incluyeron fuertes cuestionamientos morales a su persona e incluso amenazas.

Viendo la película completa, lo peor de esta teleserie es el daño al Servicio de impuestos Internos. El prestigio de una institución que debiera ser garantía de imparcialidad y credibilidad ha sido mancillado en los últimos años. Comenzó en tiempos de Piñera, bajo la controversial administración de Julio Pereira. Con Bachelet, el problema se profundizó. Hoy, muchos chilenos creen que el SII puede ser tironeado para servir ciertas agendas políticas particulares. Si Piñera fue catalogado como el gran destructor de las instituciones –por casos como Casen, el Censo y el SII- es hora de preguntarse si acaso Bachelet no merece un apelativo similar.

Como sea, el desafío es recuperar ese prestigio para que un organismo tan importante nunca más se preste para estas jugarretas. Podríamos partir por pensar en independizar completamente a su director de la subordinación política del gobierno de turno.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-05-24&NewsID=314401&BodyID=0&PaginaId=17

AQUÍ NO HA PASADO NADA

mayo 22, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 22 de mayo de 2015)

Aunque el ambiente político está obviamente enrarecido, Michelle Bachelet optó por transmitir una señal de normalidad en el tradicional discurso del 21 de mayo en Valparaíso. No hubo alusiones a Caval o Penta. Tampoco un abordaje serio ni autocrítico de la crisis de confianza que atraviesa la política chilena. A la usanza de su antecesor, la Presidenta se olvidó del relato y se dedicó a enumerar obras y proyectos. Raro que se llame “cuenta pública”, cuando en la práctica los jefes de estado la utilizan para prometer lo que viene y no necesariamente para contar lo que han hecho. Bachelet no fue la excepción: el grueso de su mensaje lo constituyeron anuncios.

En materia constitucional quedamos más o menos donde mismo. La Presidenta reiteró lo que dijo al presentar las conclusiones de la comisión Engel: que el proceso –tan participativo como institucional- comenzaba en septiembre. Los que esperaban más luces al respecto quedaron con los crespos hechos. Quizás sea mejor: este asunto es delicado y hay que tomarse el tiempo para hacerlo bien.

Llamó la atención la cantidad de nuevos ministerios, subsecretarías y reparticiones públicas prometidas. El estado sigue creciendo para responder en los distintos quehaceres de la vida nacional. Eso no es malo en sí mismo. Lo importante es tener como pagarlo. La Presidenta reiteró su interés en reactivar la economía. Sin embargo se echaron de menos medidas concretas para lograrlo.

Como siempre ocurre en un marco tan predecible, las iniciativas inéditas se robaron la película. En particular la idea de crear un canal de televisión estatal dedicado a la educación y la cultura, sin la obsesión de rating y la obligación de financiarse con publicidad. Es un reconocimiento tácito de que TVN no está cumpliendo esa misión. Este tipo de medidas tienen un efecto político interesante: fijan un nuevo tema en la agenda –lo que más necesita La Moneda- e invitan a las partes a tomar una posición.

Afuera del Congreso, otra tradición republicana: los parlamentarios oficialistas alabando la contundencia del mensaje y los opositores lamentando su pobreza franciscana. Podrían ponerse tapones en los oídos y decir exactamente las mismas cuñas a la salida, año tras año.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-05-22&NewsID=314211&BodyID=0&PaginaId=14

EL REY DAVID

mayo 20, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 15 de mayo de 2015)

Cinco años más en el poder se aseguraron los conservadores británicos. En una elección que fue etiquetada como trascendental por los analistas, el resultado tuvo bastante de sorpresivo y hasta de dramático. A continuación las claves de la victoria de los tories.

La graduación de un líder

El establishment conservador siempre abrigó dudas acerca de la competencia política del joven David Cameron –que con solo 38 años tomó el control de su partido y lo condujo hacia una etapa de modernización. En 2010 lo criticaron porque, en estricto rigor, no fue capaz de ganar la elección: los escaños obtenidos no le bastaron para formar una mayoría parlamentaria. Cameron tuvo que recurrir a los Liberal Demócratas y formar una inédita coalición. Esta vez, sin embargo, no hicieron falta fuerzas auxiliares: los conservadores superaron su votación y aseguraron 331 asientos de un total de 650. El mérito le pertenece, en gran parte, a Cameron. Este es un tapabocas para sus críticos. El propio primer ministro la calificó como “la más dulce de todas las victorias” de su carrera.

La narrativa de los tories fue sencilla: recibieron un país en recesión y hoy exhiben una economía en buen estado, que crece más que el resto de Europa y ha alejado definitivamente el fantasma del desempleo. Reducir el déficit fiscal sigue pendiente. Las políticas de austeridad siguen siendo tremendamente resistidas. Pero sumando y restando, la percepción es que  Cameron logró pasar la prueba crucial de la recuperación económica. Eso lo fortaleció frente al recuerdo fresco de una gestión laborista considerada irresponsable con las platas públicas así como errática para enfrentar la crisis. No fue una sorpresa que el mundo financiero –la City- le diera la bienvenida a su reelección con una jornada de alzas en la bolsa.

Eso no fue todo. Los conservadores pusieron en práctica una exitosa campaña del terror. Convencieron al electorado moderado que un triunfo de Milliband era sinónimo de cogobierno con los nacionalistas escoceses del SNP. Varios analistas estiman que la victoria de Cameron empezó a fraguarse la noche del referéndum que decidió la no-independencia de Escocia, cuando advirtió que no era mala idea que sólo los ingleses votaran acerca de leyes inglesas. Un tufillo a nacionalismo se tomó la campaña, lo que eventualmente también sirvió para mantener a raya el crecimiento de la extrema derecha representada por el Ukip.

Un reino dividido

La estrategia pudo ser exitosa desde el punto de vista electoral, pero quedan dudas si acaso no se transformará en una victoria pírrica para el Reino Unido. La epopeya electoral del SNP da cuenta de un fenómeno de proyecciones históricas insospechadas. De los 57 asientos de Westminster que se eligen en territorio escocés, en 2010 obtuvieron 6. Hoy tienen 56. Los principales damnificados fueron los laboristas, que fueron barridos del mapa al norte de la isla.

Este resultado puede sonar contraintuitivo. A fin de cuentas, fue justamente la opción separatista del SNP la que perdió en el referéndum del año pasado. Pero parece que los escoceses, por ahora, no quieren necesariamente irse del Reino Unido, sino contar con un cuerpo de orgullosos representantes que entiendan realmente los problemas de su pueblo. El referéndum, lejos de apagar la llama nacionalista, la potenció. “El león escocés rugió a lo largo del país” señaló el carismático Alex Salmond. Vaya que lo hizo. De pasada, dejó a Gran Bretaña partida ideológicamente en dos: a un lado, la Inglaterra conservadora de derecha; al otro, la Escocia progresista de izquierda.

La energética líder del SNP Nicola Sturgeon –probablemente la figura política más destacada de la campaña- ha dicho que estos extraordinarios resultados no activan automáticamente la demanda de independencia. Hasta ahora, nadie ha pedido un nuevo referéndum. La principal misión del SNP será amargarle la vida a Cameron en el parlamento, especialmente cuando éste busque profundizar las políticas de austeridad. Tienen 56 buscapleitos para ello.

Un valle de lágrimas

A diferencia de lo que ocurre habitualmente en Chile, en Reino Unido los políticos asumen su responsabilidad después de perder una elección. La primera cabeza que rodó fue la del líder laborista Ed Milliband. Aunque esta fue recién su primera elección –asumió como cabeza del partido en 2011- el estruendo de la derrota hizo imposible que continuara. Hasta la mañana del jueves 7 de mayo, muchos observadores pensaban que los laboristas podían quedarse con el gobierno (aunque negociando con facciones menores). El contraste entre la expectativa y la realidad fue cruel. Milliband está lejos de ser un político portentoso. Aunque en la recta final de la campaña mejoró sustancialmente su capacidad de comunicarse, la opinión pública nunca lo vio realmente en el traje de primer ministro.

Por cierto, no toda la responsabilidad la tiene el intérprete. En el corazón del laborismo la pregunta es si acaso el discurso ofrecido a los electores no era demasiado izquierdista para el paladar británico. Red Ed –como le bautizó la prensa conservadora- hizo carrera criticando duramente el New Labour de Tony Blair y su propio hermano David Milliband. Su estrepitosa caída le permite a los Blairistas recuperar la voz y recordar las enseñanzas del maestro: para ganar elecciones, siempre hay que apuntar al centro. No es casualidad que Cameron y compañía también se refieran a Blair como el “maestro”.

Las lágrimas también fueron abundantes entre los LibDems. De ser la sensación eleccionaria de 2010 –cuando obtuvieron 57 escaños y casi un tercio de la votación general- pasaron al fiasco monumental de 2015 –con apenas 8 representantes electos y un magro 8% a nivel nacional. Su líder, Nick Clegg, también dio un paso al costado. Sabían que la ciudadanía les pasaría la cuenta por su controvertida performance al interior de la coalición gobernante. Pero no se esperaban esta debacle. Clegg cerró su discurso de despedida con una predicción fúnebre: los valores del liberalismo europeo están en peligro ante la emergencia de certezas que en el contexto global se encarnan en la política de la identidad, del nacionalismo, del “nosotros contra ellos”.

Otro sistema electoral que no da más

A propósito de discursos nacionalistas, el tercer líder que renunció –al menos momentáneamente- es Nigel Farage del Ukip, pues no pudo ganar en el distrito en el cual se presentó. De hecho, su partido sólo fue capaz de ganar un mísero escaño. Pero ese dato es engañoso. El Ukip bordeó el 13% de la votación general. Llegaron en apretado segundo lugar en decenas de distritos electorales, pero como el sistema británico es uninominal (“First Past The Post”), se quedaron con las manos prácticamente vacías. En 2010 las víctimas fueron los LibDems, que incluso empujaron un referéndum para cambiar el sistema electoral. Lo perdieron. Esta vez los perjudicados fueron los candidatos del Ukip. Con casi 4 millones de votos, tienen apenas una voz en Westminster. Usando la misma matemática, los conservadores obtuvieron un asiento cada 34 mil sufragios. Es una desproporción que violenta el sentido común y por eso es probable que el tema reflote prontamente. Especialmente ahora que sabemos que terceras, cuartas y quintas fuerzas políticas pueden pararse de igual a igual con los partidos tradicionales. Reino Unido está dejando de ser un clásico modelo bipartidista.

Otro aspecto destacado de la elección fue su significativa participación, especialmente tomando en cuenta que se trata de un sistema con registro electoral voluntario, voto voluntario, día eleccionario hábil y prohibición de convertir la ciudad en un chiquero de palomas, rayados y gigantografías. Así y todo, un 66% de los ciudadanos del Reino Unido ejerció su derecho constitucional. El número más alto desde la irrupción de Blair en 1997. Otra interesante diferencia con el debate chileno: los británicos entienden perfectamente bien que las contiendas más reñidas funcionan como incentivos a la participación, y a nadie se le ocurre proponer la obligatoriedad porque en una determinada elección vota poca gente (como ocurrió en la última presidencial que ganó Michelle Bachelet). Lo que más destacan los medios es el incremento del sufragio juvenil: seis de cada diez personas entre 18 y 24 años concurrió a las urnas. Los más entusiastas fueron los escoceses.

La batalla por Europa

La mayoría que obtuvo Cameron le basta para gobernar solo, pero sigue siendo una mayoría estrecha. Sus adversarios no le concederán tiempo para una segunda luna de miel. El temor de las fuerzas progresistas es que los conservadores quieran aprovechar de desplegar una agenda ideológica neo-Thatcheriana que, en teoría, era contenida por los LibDems con los cuales compartían gobierno. Ahora nada frena sus instintos. Se anticipan recortes en ciertos beneficios sociales, así como un leve endurecimiento del discurso anti-inmigración. Pero principalmente, se espera que el asunto europeo tome el centro del escenario.

David Cameron prometió un referéndum para decidir si Reino Unido se queda o se va de la Unión Europea, que debería tener lugar en 2017. Muchos actores políticos consideran que abrir la puerta a esta discusión es un error estratégico. Milliband, por ejemplo, no lo habría llevado a cabo. Pero Cameron ya está casado con su anuncio. Tiene dos años para renegociar su relación con Bruselas y presentarle a su partido una vía razonable para seguir en la UE, cuidándose de no regalarle a la extrema derecha el voluminoso electorado euroescéptico.

Link: http://www.capital.cl/opinion/2015/05/15/000545-el-rey-david

LA MALDICIÓN DE TEGUALDA

mayo 19, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 19 de mayo de 2015)

Fue algo irónico: el mismo día que el Diario Oficial ratificó el nombramiento de Michel Jorrat a la cabeza del Servicio de Impuestos Internos, el gobierno le pidió la renuncia. Hizo lo correcto. Independiente de las cualidades profesionales de Jorrat, su involucramiento personal en el caso de las boletas ideológicamente falsas –y la sospecha de que pudo recibir presiones de los ex ministros de Interior y Hacienda para contener las investigaciones contra figuras de la Nueva Mayoría- hacía muy vulnerable su posición en una repartición dedicada justamente a pesquisar las irregularidades tributarias. Aquí no basta con ser, también hay que parecer. Y hace rato que Jorrat no estaba pareciendo.

Jorrat trabajó en la segunda campaña de Michelle Bachelet, tal como lo hicieron Rodrigo Peñailillo, Alberto Arenas y Álvaro Elizalde. Todos ellos tienen en común haber sido desafectados de sus cargos de gobierno prácticamente en la misma pasada. Como si aquel victorioso comando de calle Tegualda estuviera maldito. Una vez más, todos los caminos llegan al operador político Giorgio Martelli, quien firmó el contrato de arriendo de aquella sede.

Si algo se puede cuestionar de la salida de Jorrat, es que la Presidenta se tomó demasiado tiempo para hacer algo que la prudencia política recomendaba hace rato. La pregunta que queda en el aire es cuántos cabos desatados aún quedan en el Ejecutivo antes de empezar a cerrar este amargo capítulo y volver a gobernar.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-05-19&NewsID=314004&BodyID=0&PaginaId=15

¿LA CULPA ES DEL MODELO?

mayo 17, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 17 de mayo de 2015)

Un grupo de adolescentes es sorprendido rayando la pared de un domicilio. Como ellos mismos reconocieron, no estaban participando de la marcha sino haciendo “arte”. El dueño de casa -fuera de sus casillas- sale a reprenderlos. De la agresión verbal pasamos a la física. Manifestantes que se encontraban en el sector la emprenden contra el caballero. El hijo sale en su defensa, pegando correazos a diestra y siniestra. Una turba lo rodea y lo obliga a retroceder a su casa. Al rato sale con una pistola y dispara un par de tiros no direccionados. Las víctimas son dos estudiantes, parte del lote que ese día salió a las calles a marchar por reformas a la educación. Según los antecedentes más frescos, esto lo que pasó el jueves en Valparaíso: un confuso incidente termina en un hecho criminal, con el asesino en custodia policial y dos familias destrozadas.

Las interpretaciones del hecho, sin embargo, han sido más ambiciosas. El senador Alejandro Navarro sugirió que la culpa es de la Constitución de Pinochet. En una veta similar, otros tantos culparon al modelo, fuente inagotable de individualismo, materialismo y otros innumerables males sociales. Se llenaron los muros de Facebook y las cuentas de Twitter con reflexiones acerca de lo poco que valoramos la vida cuando es enfrentada al derecho de propiedad.

Popper decía que una teoría que pretende explicarlo todo no explica nada. Temo que estamos frente a esa situación. Es comprensible que diversos actores políticos y sociales busquen interpretar los sucesos desde su matriz ideológica: todos los caminos llevan a culpar al neoliberalismo. Como si de pronto todo fuera achacable a la estructura y nada quedara librado a la agencia de las personas. Pero no lo es.

El desquiciado pistolero no reaccionó bajo influencia constitucional ni pensando en la primacía del derecho de propiedad sino acobardado por la sucesión de violencia de la que fue protagonista. Parece más atinado preguntarse por el control de armas que pontificar sobre el individualismo. Miles de personas hijas del mismo modelo –usted y yo- sufren violaciones en su propiedad todos los días. Sin embargo no se convierten en homicidas. Suena bien como lamento sensiblero, pero no es ni remotamente cierto que nuestra sociedad valore más la pulcritud de una muralla que una vida humana. Es llamativo como algunos pueden ver causalidad donde ni siquiera hay elementos de correlación.

Los estudiantes, por otro lado, no estaban pintando consignas alusivas a la gratuidad ni murieron por defender sus ideales. Se encontraron en el lugar equivocado con el canalla equivocado. Es razonable que sean tenidos por héroes en sus colectivos políticos. Dos luchadores sociales han partido, demasiado temprano. Y respecto de aquellos que justifican al joven Briganti, diré solamente que no son dignos de una respuesta.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-05-17&NewsID=313836&BodyID=0&PaginaId=11

DEBUT CON SENTIDO COMÚN

mayo 14, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 14 de mayo de 2015)

Jorge Insunza, no Insulza. Habrá que pronunciarlo hartas veces para no confundir al nuevo secretario general de la presidencia con el viejo Pánzer de La Moneda. El ministro debutó conectando con el sentido común: dijo que las explicaciones de Michel Jorrat –director del SII- respecto de sus boletas emitidas a SQM “no eran razonables”. En efecto, a la luz de los antecedentes conocidos, son poco creíbles. Agregó que la suya era una “opinión franca”, subrayando que la atribución de remover o ratificar a Jorrat dependía del ministerio de Hacienda.

Acto seguido, Hacienda ratificó a Jorrat. Sin novedad en el frente, sentenció el comunicado. Una primera lectura es que los nuevos ministros no están muy coordinados. Insunza deslizó una teoría que debería conducir al reemplazo del controvertido Jorrat. Pero Rodrigo Valdés, flamante titular de las platas públicas, estimó otra cosa. Quizás para no seguir la sangría de funcionarios que tienen que irse del gobierno por su involucramiento en casos de financiamiento irregular de la política. Quizás para no quitarle piso a la propia Presidenta Bachelet que hace unas semanas optó por confirmar a Jorrat –uno de sus soldados de campaña- en su cargo.

Varias conversaciones pendientes tienen los miembros del comité político recién asumido. Entre ellas, cómo reaccionar frente a estas acusaciones. Bachelet decidió dejar al ministro Alberto Undurraga en Obras Públicas, a pesar de estar fuertemente cuestionado por lo mismo. Probablemente no había mejor momento que este para hacer una renovación completa del elenco. Sin embargo, el gobierno decidió quedarse con ellos. Es de esperar que tengan completa convicción que tienen las manos limpias. De lo contrario estaríamos repitiendo el guion de equivocaciones que presenciamos en las últimas semanas.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-05-14&NewsID=313614&BodyID=0&PaginaId=16

LA ÚLTIMA CARTA QUE JUGÓ PEÑAILILLO

mayo 12, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 12 de mayo de 2015)

La victimización social fue la última carta que jugó el ahora ex ministro Rodrigo Peñailillo (PPD) para salvar el pellejo. Cuando el caso de las boletas falsas se coló en La Moneda, la línea de defensa del jefe de gabinete fue recordarle a los medios que él nació en Concepción, estudió en escuela pública y en consecuencia no tenía nada que ocultar. Como si las virtudes de transparencia y probidad debieran darse por descontadas en su caso. El presidente de su partido, senador Quintana, deslizó una teoría conspirativa: que la aristocracia política santiaguina le hizo la cama a Peñailillo por no pertenecer a  la elite, no asistir a ciertos clubes, venir del sur y tener una trayectoria de esfuerzo.

Evidentemente, esa no fue la razón por la cual Peñailillo fue cesado en sus funciones. Cualquier otro ministro, independiente de su origen socioeconómico, habría visto su continuidad comprometida de haberse visto envuelto en un lío similar. Peñailillo cayó porque prefirió negar lo evidente hasta que perdió toda credibilidad para liderar los proyectos anti-corrupción del gobierno. En el primer mandato de Bachelet, Andrés Zaldívar Larraín (miembro conspicuo de la elite santiaguina a la que se refiere Quintana) duró apenas seis meses en el mismo cargo. Sus apellidos vinosos no fueron suficientes para salvarlo.

Por eso es mejor quedarse con otra imagen de lo que fue Peñailillo como ministro: la de un político joven, leal y energético que se puso la jineta y sacó adelante un par de proyectos que la Concertación no pudo en 20 años. Será la reforma al sistema electoral binominal será la más recordada de sus contribuciones. Del mismo modo, los promotores del Pacto de Unión Civil recordarán el sincero compromiso del vocero Álvaro Elizalde (PS) con el respeto a la diversidad.

Peñailillo se despidió con un discurso que funciona como testamento político. Visiblemente emocionado, le pidió a la prensa que registrara para la posteridad su adhesión religiosa al programa transformador de la Nueva Mayoría. Se fue pauteando a los que se quedan. Se nota que tenía ganas de seguir. No vio venir este cambio. Se siente como el conductor del equipo al que están sacando antes de terminar el primer tiempo. Lo más duro es que jamás pensó que sería su madre política la que lo echaría de la casa, poniendo triste fin a una estrechísima relación de más de diez años.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-05-12&NewsID=313226&BodyID=0&PaginaId=16

ADIÓS A LA RETROEXCAVADORA

mayo 11, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Capital online el 11 de mayo de 2015)

La Presidenta aceptó –quizás de mala gana- que las condiciones políticas variaron respecto de su elección en diciembre de 2013. En aquel entonces, diseñó un gabinete destinado a aprovechar su mayoría parlamentaria y sacar adelante las reformas prometidas en campaña. Rodrigo Peñailillo (PPD) en Interior y Alberto Arenas (PS) en Hacienda encarnaron el espíritu de ese dibujo táctico: hombres de Bachelet, fieles al programa de la Nueva Mayoría.

Hoy las necesidades son distintas. Dos nuevas agendas emergieron. Por un lado, la de probidad, transparencia y anti-corrupción. Por el otro, la de crecimiento económico y certidumbre a los mercados. Respectivamente, ni Peñailillo ni Arenas eran los indicados para conducir dichas agendas. El primero no podía ser parte de la solución siendo personalmente parte del problema. El segundo tenía los puentes cortados con el influyente empresariado chileno. La designación de Jorge Burgos (DC) en Interior y Rodrigo Valdés (PPD) en Hacienda implica que Michelle Bachelet tomó nota de la relevancia de las nuevas agendas para la opinión pública y de la imposibilidad fáctica de sus históricos colaboradores para maniobrarlas con éxito. No debe haber sido una decisión fácil para ella: nadie representaba mejor la esencia de su segundo mandato que esa dupla.

Las primeras declaraciones de Burgos en su nuevo cargo, con Valdés a su lado, confirman el cambio de estrategia: el flamante ministro insistió en la necesidad de oír, dialogar y construir grandes acuerdos. Burgos entiende que su gabinete que tiene por misión reconstruir la confianza en la marcha del gobierno y dignificar -aunque sea parcialmente- la deteriorada percepción actividad política.

En la jerga de El Padrino, Peñailillo fue un consiglieri de guerra. Consiguió resultados no despreciables en su año y un mes a cargo de La Moneda. Sin duda será la anhelada reforma al sistema electoral binominal la que atesorará con mayor cariño. Pero esta guerra está dejando demasiados heridos. Por ver a la UDI desangrarse, Peñailillo dejó que la escaramuza política escalara en virulencia. Hasta que las balas llegaron a su propio despacho. Burgos, en cambio, es un consiglieri para tiempos de paz. Viene a poner paños fríos, a reducir la ansiedad, a dosificar la energía, a recomponer puentes. Tiene dedos para el piano: conoce el puesto –fue subsecretario de Interior antes de ejercer tres períodos como diputado- y goza de respetabilidad transversal.

Sus acompañantes en La Moneda –Jorge Insunza (PPD) en Secretaría General de la Presidencia y Marcelo Díaz (PS) en Secretaría General de Gobierno- no debieran desentonar para ejecutar el nuevo libreto. Ambos tienen gen concertacionista, experiencia parlamentaria y tienen (o han tenido) cercanía con el mundo de Enrique Correa. A diferencia del anterior, es un equipo político diseñado para contener antes que atacar. Ya no hay retroexcavadora. En su reemplazo vuelve el viejo tractor que anda lento pero seguro.

Link: http://www.capital.cl/poder/2015/05/11/110553-adios-a-la-retroexcavadora

EL NUEVO EQUIPO DE LA DT BACHELET

mayo 10, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 10 de mayo de 2015)

El primer gabinete de Michelle Bachelet tuvo dos características centrales. Por un lado, se trató de un equipo político muy asociado a la figura de la mandataria, con soldados de incuestionable lealtad. Por otro lado, se trató de un combinado que tuvo desde el principio la explícita misión de sacar adelante las reformas emblemáticas prometidas por la Presidenta en campaña. Varios de ellos, como Rodrigo Peñailillo y Alberto Arenas, participaron incluso en la etapa de la elaboración programática. Era, como se dice en el fútbol, un dibujo táctico ofensivo. Sabiendo que contaban con mayoría en ambas Cámaras, se lanzaron desde el primer minuto a buscar la portería rival. A veces ni siquiera le dieron tiempo a la pelota para que circulara por el medio: fue un juego bastante vertical, más parecido a una aplanadora que a una retroexcavadora.

Pero a la DT Bachelet se le complicó el partido. Es cierto que alcanzó a gozar de minutos de total predominio: varias de las reformas más resistidas por la oposición – nuevo sistema electoral, fin al lucro, copago y selección escolar o Pacto de Unión Civil- hoy son una realidad. Sin embargo, al final del primer tiempo se le vino la estantería defensiva al suelo. Su equipo de gobierno, seleccionado para jugar en cancha contraria, hizo agua cuando se trató de aguantar el chaparrón. No fue, valga la aclaración, un contraataque de la derecha: fueron sus propios autogoles los que tienen a La Moneda al filo de sufrir una goleada irremontable. Las cifras de aprobación y desaprobación están en el tablero marcador.

La gran pregunta es si acaso Michelle Bachelet –en su segundo gabinete- cambiará jugador por jugador o bien modificará la estrategia completa del equipo. La primera alternativa significa reemplazar a los hombres y mujeres que están amonestados –Peñailillo está al borde de la roja, Arenas juega con amarilla desde los 15 minutos- por piernas frescas que hagan la misma labor. La instrucción sería perseverar en el juego ofensivo, con voceros puntudos y arietes desplegados para sacar el programa adelante.

La otra alternativa –la que parece más sensata tomando en cuenta que hay que evitar que el buque se hunda- es replegarse un poco para empezar a jugar desde atrás. En la práctica, esto significa instalar ministros con capacidad de tender puentes con la oposición y los actores sociales para sacar primeramente a la actividad política del coma profundo por el que atraviesa. Si la Presidente es sincera cuando dice que el sello de su mandato será combatir la corrupción y trabajar por la probidad, entonces los jugadores elegidos tienen que saber ejecutar esa partitura. Eventualmente, esto puede implicar poblar la zona de volantes de contención antes que pasar como locos al ataque. El ambicioso programa de reformas podría avanzar más lento. Pero quizás, más seguro.

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