EL GABINETE DORADO

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 5 de abril de 2013)

Es común preguntar quién ha sido el mejor presidente de Chile. Recuerdo un interesante artículo de Patricio Navia, que en 2008 analizaba la labor de los últimos diez mandatarios y concluía que Ricardo Lagos merecía el primer puesto. En estas páginas la tarea es otra: exploraremos quiénes componen el gabinete ideal, el elenco dorado de ministros que todo presidente quisiera tener. Limitaremos la pregunta a los últimos 23 años, desde el retorno de la democracia. Desempeño político y resultados legislativos, fueron las variables primordiales en esta no-científica medición.

Interior: La muñeca de Insulza

El título de mejor jefe de gabinete tiene cómodo dueño: José Miguel Insulza (PS). El Pánzer, como le bautizó la prensa, dirigía la orquesta del ejecutivo con abismante naturalidad. Aunque cuentan sus cercanos que nunca fue un verdadero amigo del presidente, fue su mejor aliado. Con Insulza a cargo del funcionamiento del gobierno, Lagos pudo desplegar su vocación monárquica de Jefe de Estado. El actual secretario general de la OEA aplicó entonces su mejor olfato político para sortear la crisis inicial que azotó a La Moneda por los casos de corrupción y abrochó una productiva agenda con el líder de la UDI Pablo Longueira. Más tarde fue activo protagonista en las reformas constitucionales que derogaron los últimos enclaves autoritarios de Pinochet. Como alguna vez escribió Héctor Soto en esta revista, si bien al gobierno de Lagos le fallaron las políticas públicas, no le falló la política. Y en eso Insulza tiene mucho que decir. Medalla de plata para Edmundo Pérez Yoma (DC), que arribó al gobierno de Michelle Bachelet para ordenar la casa después del accidentado paso de dos camaradas por el cargo. Los mejores momentos de la administración Bachelet coinciden con su presencia en La Moneda.

Hacienda: Foxley vs.Velasco

Aquí la contienda es pareja. Por nariz el Oro va para Alejandro Foxley (DC), ministro de Patricio Aylwin. Foxley fue clave para resistir la presión de ciertos grupos para revertir el productivo modelo de libre mercado adoptado en dictadura. Sus números son envidiables: en sus cuatro años redujo la inflación a la mitad y el crecimiento económico acumuló un 35%. En segundo lugar queda Andrés Velasco (independiente), ministro de finanzas de Michelle Bachelet. Sus méritos son distintos. Se argumenta que Velasco tuvo la sabiduría de ahorrar en tiempo de vacas gordas para gastar en tiempo de vacas flacas. Esta política fiscal habría sido decisiva para enfrentar el chaparrón internacional de 2008 y disparar la popularidad de la presidenta. El tercero, todavía verde para ser evaluado en forma concluyente, es el actual ministro Felipe Larraín (independiente). Si acaso era cierto aquello de la “siesta de Chile”, la dupla Piñera-Larraín se tomó en serio la responsabilidad de despertar al ex jaguar. La economía vive momentos de plena expansión, nos acercamos al pleno empleo y todo con superávit fiscal.

Vocería: Los años de Correa

Dos candidatos con estilos opuestos para el oro del micrófono palaciego. Por relevancia política nos quedamos con Enrique Correa (PS), secretario general del primer gobierno democrático post Pinochet, pero también mucho más que eso. En días difíciles donde la articulación de confianzas con el mundo militar era cuestión sensible e imperativa, el papel de Correa fue crucial. Miembro de la vieja e indestructible comunidad MAPU, este negociador incansable le da una inédita relevancia política a la vocería. Su retador más duro es Francisco Vidal (PPD). Ninguna otra función de gobierno le quedó mejor que ésta. Dos veces Vidal fue ministro Segegob. Primero con Lagos bajo la tutela política de Insulza y luego con Bachelet en un formato más libre. Aunque muchos consideran que 2003-2005 fue su mejor época, lo cierto es que sus excepcionales dotes de comunicador fueron relevantes para el repunte político de ambas administraciones.

Educación: El mateo Beyer

Ironías de la vida, el Oro va para Harald Beyer (independiente). Aunque en estos momentos atraviesa una complicada acusación constitucional formulada desde la Concertación, Beyer es el ministro de educación más preparado y empoderado que hemos tenido en 23 años. Aunque asumió un fierro caliente, en su corta estadía en el cargo le arrebató a los bancos el Crédito con Aval del Estado –satisfaciendo una de las demandas centrales del movimiento estudiantil– y ahora enfrenta con valentía al auténtico cartel que han formado las universidades del Consejo de Rectores. Y aunque sería mentira afirmar que su prioridad ha sido fiscalizar el lucro, ha hecho más que todos sus antecesores por visibilizar el problema: el proyecto de superintendencia de educación que se tramita en el Congreso es el botón de muestra.

Justicia: La dupla poderosa

La reforma procesal penal ha sido indudablemente la transformación institucional más importante de las últimas décadas en materia de justicia. Resulta entonces evidente destacar nuevamente a Soledad Alvear (DC) al mando de este ministerio durante el gobierno de Frei Ruiz-Tagle. Incansable y matea, Alvear fue articulando una fructífera relación con un poder complejo como es el Judicial. Ya en el gobierno de Lagos, la responsabilidad por la implementación de la reforma procesal penal cayó sobre los hombros de José Antonio Gómez (PRSD), que había sido subsecretario de Alvear por varios años. Entre ambos –que además sacaron adelante la ley de filiación y de divorcio respectivamente– comparten la presea dorada. Medalla de Plata se merece el año y medio de Felipe Bulnes (RN) en Justicia. Su seriedad y constancia anticipaban una gestión redonda que fue interrumpida con su nombramiento en Educación.

SegPres: Eternamente Boeninger

Otra vez hay que ir a buscar al principio. Por su altura humana e intelectual, por la magnitud de los desafíos legislativos y por la fragilidad de los puentes políticos por tender, Edgardo Boeninger (DC) puntea esta categoría con cierta distancia. Boeninger será recordado por los libros de historia como uno de los personajes claves de la transición. Ideológicamente práctico, fuertemente presidencialista y silencioso cómplice de Aylwin en el diseño político del gobierno, Boeninger lo hacía todo fácil gracias a sus buenas relaciones en todo el arco iris político. ¿Quién le sigue? Los pocos meses del propio José Miguel Insulza (PS) como Segpres en 1999, que según la mitología política fueron determinantes para complicar al ascendente Joaquín Lavín con un oportuno proyecto de reforma laboral.

Obras Públicas: La plataforma Lagos

Ricardo Lagos Escobar (PPD) perfeccionó el modelo de incorporación de privados al desarrollo de infraestructura pública y sentó las bases de la modernización vial durante el mandato de Frei Ruiz-Tagle. Sabido es que se trata de una cartera de enormes oportunidades políticas –los chilenos ven a estos ministros cortando cintas– pero sólo Lagos le ha sacado el rendimiento óptimo. Al momento de renunciar en 1998 se encontraba suficientemente posicionado como precandidato presidencial y meses más tarde derrotó en la primaria a Andrés Zaldívar. Su episodio más difícil fue la construcción de la cárcel de Punta Peuco, donde finalmente terminó consolidando su influencia interna.

Defensa: Autoridad Pérez Yoma

Por la trascendencia del período y la destreza política requerida, el Oro se lo lleva Edmundo Pérez Yoma (DC), ministro de Defensa entre los complejos 1994 y 1998, que culminaron con el eterno período de Pinochet como Comandante en Jefe del Ejército. Por impacto político y efecto simbólico, la Plata va para Michelle Bachelet (PS), en su segunda cartera del gabinete laguista. Por la curiosa conexión emotiva con sus instituciones, el Bronce se lo lleva Francisco Vidal (PPD).

Minería: Laurence y los 33

Si hubiera escrito este artículo hace tres años, probablemente habría dejado este premio vacante. Debo aclarar que la labor que desempeñó Laurence Golborne (independiente- UDI) como ministro de Minería no tiene mucha relación con las razones que lo lanzaron al estrellato político. Estar acompañando a las familias de los mineros atrapados en la mina San José era una labor más propia del titular del trabajo –a fin de cuentas fue un accidente laboral– pero fue la notable capacidad de reacción que exhibió Golborne la que desequilibró el escenario político y hoy lo tiene posicionado como el más probable candidato presidencial de la centroderecha. Por lo demás, es probable que en esta cartera la opinión pública no recuerde a ningún otro.

Economía: Talento Longueira

Por peso específico y oportunidad de agenda, mi voto es para Pablo Longueira (UDI). Bien es sabido que en Chile este ministerio vive en la sombra de Hacienda. Aun así Longueira ha encontrado el espacio suficiente para desplegar su talento político. El acento en las necesidades de las pymes y su denuncia de abusos empresariales coronan su gestión. Su momento más bajo fue la ley de pesca. Sin embargo sus competidores se ubican muy atrás en la tabla de recordación, quizás con la sola excepción del ex socialista Carlos Ominami (1990-1992).

Cancillería: Soledad del exterior

Área difícil porque la política exterior no siempre tiene resonancia interna. Sin ser experto en estas lides, me inclino por Soledad Alvear (DC). No sólo fue la primera mujer canciller en nuestra historia republicana, sino que además exhibe trascendentes logros como la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y la Unión Europea. Tampoco se olvida la importancia estratégica que tuvo para Lagos la presencia internacional, que culminó con el voto en contra de Chile –desde su sitial temporal en el Consejo de la ONU– a la cruzada bélica de George W. Bush en Irak. La alta aprobación de Alvear en este ministerio la catapultó como precandidata presidencial de su partido.

Salud:…

Primer puesto vacante. A pesar de la importancia del Plan AUGE para Chile, ni Osvaldo Artaza (DC) ni Pedro García (DC) –ministros de Lagos encomendados a implementar el plan de salud– tuvieron la brillantez política requerida para la tarea. Ambos comparten la presea plateada. El Bronce se lo estaría calzando Jaime Mañalich (independiente) por su agresiva política contra el tabaquismo y las malas prácticas de la industria de la salud.

Trabajo: Solari, el negociador

Oro para Ricardo Solari (PS) por la reforma laboral y el seguro de cesantía promulgados durante el gobierno de Lagos, sin mencionar sus excepcionales dotes de negociador entre dos tierras complejas: empresarios y trabajadores. Plata para René Cortázar (DC), integrante del gabinete del presidente Aylwin. Bronce para Osvaldo Andrade (PS), titular del Trabajo durante los primeros años de Michelle Bachelet.

Transporte y Telecomunicaciones: Arreglar el pastel

Otro primer puesto vacante. La auténtica intervención quirúrgica que comandó René Cortázar (DC) para arreglar el desaguisado mayúsculo del Transantiago aparece como la gestión políticamente más relevante, aunque sus resultados son discutidos. Las mejoras introducidas por el actual ministro Pedro Pablo Errázuriz (independiente) también son destacables, a lo que se suma la aprobación del proyecto de portabilidad numérica. Ambos comparten Plata.

Sernam: Pendiente

Vacante el primer puesto. Ningún presidente le ha dado mucha relevancia política a esta cartera y eso se nota en sus titulares. Plata para Adriana Delpiano (PPD) bajo el gobierno de Lagos y Bronce para Carolina Schmidt (independiente) durante el gobierno de Piñera.

Cultura: ¿?

No hay mucho donde elegir pero por las características de sus respectivos gobiernos, Paulina Urrutia (independiente) –con Bachelet– parece superar a su antecesor José Weinstein –con Lagos–, y a su sucesor Luciano Cruz Coke.

Vivienda:…

Oro vacante. Jaime Ravinet (DC) durante el gobierno de Lagos y Patricia Poblete (DC) en tiempos de Bachelet realizaron gestiones interesantes que tuvieron cierta continuidad y resonancia mediática. Plata para ambos. Por números, la labor del actual ministro Rodrigo Pérez Mackenna (independiente) se mete por los palos y asegura Bronce.

Desarrollo Social: La jugada de Kast

Ex Mideplán, el premio al mejor le pertenece al joven Felipe Kast (independiente). Aunque realizaba una labor dedicada, en 2011 Piñera prefirió ubicar a Joaquín Lavín en el cargo para asegurar su supervivencia política. Kast se la jugó con éxito para darle relevancia política a un ministerio que ninguno de sus antecesores fue capaz de transmitir.

___________________________________________________________________________

Didáctico medallero

Como era previsible, los partidos de la Concertación tienen más medallas porque ejercieron el poder durante 20 años. Es razonable que la UDI y RN tengan números tan escuálidos después de apenas 3 años de gobierno. La DC puntea el ranking con 5 ministros en el Gabinete Dorado: Boeninger (SegPres), Pérez Yoma (Defensa), Foxley (Hacienda), Alvear (Justicia) y nuevamente Alvear (RREE). Luego viene la clasificación por mandato presidencial. Este ranking lo lideran los gabinetes de Lagos y Piñera, con 4 ministros en el equipo soñado cada uno: Insulza, Alvear, Solari y Gómez durante el período 2000-2006; Beyer, Golborne, Longueira y Kast en el 2010-2014.

Tabla

Link: http://www.capital.cl/poder/el-gabinete-sonado/

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 61.201 seguidores

%d personas les gusta esto: